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    September 19

    Hadas del Elemento Agua (Sirenas)

     

     

      

    Aqui estoy para presentarte a mis compañeras del agua,como ya sabes soy un hada de tierra, pero tambien me encanta el agua, bañarme en los rios, en los lagos... igual que a ellas les gusta salir del agua y pasar largos ratos en tierra.

     A las hadas de tierra nos gusta el color verde de los arboles, las plantas... y a ellas el azul del mar, asi que como te voy a hablar de mis amigas acuaticas y puedo cambiar mi apariencia, pues como ves estoy azul como el mar.

    Como he hecho con las hadas de tierra, primero nombrare las mas conocidas y populares, que son las (Sirenas, Neridas,Ondinas y Ninfas)

     

    Hadas del elemento Agua  


     
       
     
      

    Elemento Agua

    ¿Como son y donde viven?

    El agua es un elemento primordial en la naturaleza y es el hogar de todo un  universo mágico o terrenal y es en el elemento en que se hallan mas clases de hadas.

     

     Los espíritus del agua pueden ser hallados en lagos, ríos, estanques, manantiales, pozos, fuentes, cascadas, y el mar o sus orillas y hasta en las nubes. Aman especialmente las aguas móviles como las de surgentes y cascadas, pero todo medio acuático puede ser un buen hogar para estas Hadas. Siempre se ha creído que detrás de la caída de agua de una catarata o un salto, están las puertas secretas del Mundo Mágico, Faeryland.

     

    Se las conoce bajo nombres genéricos muy diferentes ya que lo son, como las Sirenas, Nereidas, Náyades, ...pero no por eso dejan de ser verdaderas hadas. Cada una de estas clases está integrada por entidades femeninas y masculinas, contrariamente a lo que se supone y es popular.

    En el mar y las aguas en general, aparte de las sirenas, viven una multitud de hadas acuáticas, que pertenecen a este ambiente tanto como los peces o las algas. Las hay de muchas variedades, con distintas formas, colorido, y temperamento.

     

    Las Nixies son una antigua raza de bellísimas Hadas de los Ríos, originarias de Inglaterra, con cuerpos blancos semi-translúcidos y largo cabello verde, que rondan las corrientes alrededor del mundo. Otras similares, como las Fennetten de Alemania, las encantadoras Kallraden de Suecia, las peligrosas Damas Bonga de India, y muchas más, habitan en cada rincón del planeta donde haya un pequeño hilo de agua en movimiento. . Se conocen también otras Hadas del Agua que son mucho más dulces y benéficas que ésta, como la Stromkarl, que es propia de Noruega y conocida allí como "Hada de la  Música", ya que mora en las cascadas pequeñas y es famosa por sus once tonadas para danzar, diez de las cuales ha enseñado a los humanos, reservándose para sí la más bella y sensible, que según cuenta la leyenda, sólo permitirá oír al hombre que pueda conquistar su corazón.

    La Lorelei de las Islas Hébridas es otra hada musical del agua, una delgada y fina criatura, pero peligrosa si alguien osa cantar sus canciones sin su aprobación, o desafinar si ella les ha permitido acompañarla en su canto. 

     

    Es de sabio ser cuidadoso con los Espíritus del Agua, porque muchos de ellos son traicioneros. Los fantasmales Water Ghosts de Escocia conducen al navegante a una muerte segura, y otra horrible criatura, Jenny Dientes Verdes, acecha en el fondo de estanques umbríos. El monstruo Saltador (Llanhigyn-Y-Dwr) se deleita rompiendo las redes y líneas de los pescadores, al igual que su primo el Ahuizotl, un tormento mejicano, y el Bunyip, una terrible bestia que vive en el fondo de los lagos Australianos.

     

    En aguas saladas, se pueden encontrar Sirenas y Tritones, (hombres-pez), además de la Gente del Mar, llamada Selchies o Trasgos, los que algunas veces se unen en matrimonio con humanos.

    También entre las Criaturas de Agua Salada hay personajes malos y buenos. Dentro de los primeros están los feroces Morganes, y como contrapartida, la gentil Margot-la-Fée (No confundir con Morgan LeFay), dulce y sensible a pesar de sus parientes malvados; tanto ellos como Margot, provienen de la costa bretona de Francia. Algunas Hadas del Agua son conocidas por ayudar a los pescadores durante las tormentas, o por ponerlos bajo las olas, mágicamente a salvo hasta que el cielo es claro otra vez. Hipocampos, Serpientes de Agua, y Lobos Marinos son otras personalidades con connotaciones mágicas en el entorno acuático. El Agua, como elemento primordial de la Naturaleza y su eterna génesis, oficia de hogar para todo un Universo viviente, mágico o terreno. Es el fluído de la Vida, la intuición, la transformación, el cambio y la insondable profundidad del origen.

      
     

     
     

     

      

    Hadas del elemento Agua

    Sirenas

     

    ¿Como son las Sirenas? 

    Las llamadas Sirenas, son hadas de la superficie del agua de mar. Sirenas, del latín Siren, del griego Seiren, son «las que encantan o seducen». Relacionadas con la música en la antigüedad, se las hacía hijas de Melpómene. Se las describe con cabeza de mujer y cuerpo  de pez. Aliadas de las formas elementales que rigen las brisas marinas, producen sonidos armoniosos muy parecidos a la voz humana, que pueden imitar por sus poderes telepáticos.

       

    Las podemos situar en la cúspide jerárquica de toda una gama de Elementales que, siendo de Agua, necesitan de la combinación con el Aire para vivir.

       

     En el otro extremo estarían las pequeñísimas criaturas que viven tan sólo en la espuma, que nacen y se disuelven con ella, sobre todo en las noches de Luna llena. Según la antigua medicina, tenían estas últimas la capacidad de realizar extraordinarias curaciones en quienes se bañaban en las aguas. También servían a los Magos que podían leer augurio s en la reflexión de la luz lunar o Camino de plata de la Luna Llena sobre el mar en calma.

     A las sirenas se las describe con frecuencia asomándose a la superficie del agua, o sentadas en una roca, peinándose su largo y rubio cabello con una mano y un espejo en la otra.

     

       

    En las numerosas historias que se cuentan de ellas, las sirenas adivinan el futuro, a veces coaccionadas; otorgan poderes sobrenaturales a las personas, o se enamoran de hombres a quienes atraen por su belleza y sus canciones, seduciendo a sus amantes mortales a seguirlas bajo el agua.

       

    Los marineros y pescadores han contado historias de haber visto sirenas durante siglos; las primeras observaciones fueron hechas en Asiria, alrededor del año 1000 aC. Algunas sirenas eran criaturas bondadosas, y les concedían los deseos a los marineros que las ayudaban. Pero muchos navegantes creian que ver a una sirena significaba mala suerte, un presagio de tormenta o un naufragio.

       

    Las sirenas tienen una voz de inmensa dulzura y se prodigaban en cantos cada vez que un barco se acercaba, por lo que los marineros, encantados por sus sonidos, cuando no podían huir de ellas se arrojaban al mar para oírlas mejor pereciendo irremediablemente. Sin embargo, si un hombre era capaz de oírlas sin sentirse atraído por ellas una de las sirenas debería morir.

    Tanto la idea de un amor ideal pero fatal, como la de una belleza femenina inalcanzable forman parte inherente de su leyenda, y a este respecto existen paralelismos entre las historias que se cuentan de ellas y las que aparecen en la mitología clásica.

     

    Origen de las Sirenas

    Las sirenas (en griego antiguo Σειρήν Seirến, ‘encadenado’, seguramente inspirado en el sánscrito Kimera, ‘quimera’) son seres fabulosos, originarios de la mitología griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas de la literatura occidental, cuya función y representación han variado con el tiempo.

    Aunque en su forma original eran seres híbridos de mujer y ave, posteriormente la representación más común, y la que ha llegado a la actualidad, las describe como mujeres jóvenes con cola de pez. Es por ello que en el idioma inglés se hace la distinción entre la siren (la sirena original clásica) y las mermaids (la sirena con forma de pez).

    En la mitología griega, las sirenas son una clase difusa que comprende varios seres que se distinguen por una voz musical y prodigiosamente atractiva; las representaciones artísticas más antiguas, que las muestran como aves con rostro o torso femenino, se deben probablemente a la asociación de las aves con el canto, así como al frecuente uso iconográfico de los seres alados para representar a los espíritus de los muertos. Muchas de las huellas gráficas más tempranas de las sirenas están en monumentos y ofrendas funerarias.

       

    Es difícil saber el verdadero origen de las sirenas. Dejando a un lado a las antiguas sirenas con forma de mujeres-ave, se dice que la primera mujer-pez conocida fue Atargatis, la diosa de la luna, protectora de la fecundidad y el amor. Atargatis, perseguida por Mopsos, se sumergió en el lago Ascalón con su hijo, y se salvó gracias a su cola de pez.

    Esta leyenda se confunde con la de la diosa siria Derceto, que también se arrojó a las aguas del mismo lago, después de matar a uno de sus sacerdotes y abandonar a la hija de ambos en el desierto. Derceto recibió la cola de pez como símbolo de su pecado, y su hija, criada por las palomas, se convirtió en Semíramis, reina de Babilonia.

    También puede encontrarse una semejanza con las sirenas en la diosa Afrodita, hija del semen de Zeus convertido en espuma de mar, que fue diosa del amor y protectora de los marinos. Su espejo ha sido heredado por toda la estirpe de sirenas.

    Para buena parte de los sabios griegos, sin embargo, las sirenas tienen por padre a Aqueloo, un río personificado en figura de hombre con cola de pez. En cuanto a la madre, la confusión crece: puede ser la diosa de la memoria, o alguna de sus hijas, las musas. Quizá las sirenas sean hijas de la Elocuencia, de la Danza, de laTragedia o de la Música. Hasta podrían ser hijas de Ceto, la ballena.

    Las sirenas de la época homérica son tres hermanas, hijas del dios río Aquelloo y de la musa de la poesía Calíope. Lidia toca la flauta, Fartenopea la lira y Leucosea lee los textos y los cantos. Antiguas compañeras de Perséfo-ne, hija de Zeus y de Deméter, raptada por Hades, el dios de los Infiernos, pidieron a los dioses que les otorgaran alas para poder salvar a la joven y traerla de vuelta sobre la tierra. Según otra versión, deben su apariencia a Deméter, que quiso castigarlas por haber sido negligentes en el cuidado de su hija.

       

    En época preclásica comenzaron ya a identificarse con náyades, y su canción a describirse como un atractivo irresistible que llevaba a la perdición a los marinos. Distintos relatos las hacen descender de los dioses fluviales Aqueloo o Forcis, sea sin intervención femenina o de las musas Estérope, Melpóneme o Terpsícore, relacionadas con el canto y con el baile. Su número es también impreciso, contándose entre dos y cinco; los nombres registrados incluyen Agláope, Telxiepia o Telxínoe, Pisínoe, Parténope, Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el célebre cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza), Leucosia, Molpe, Radne y Teles.

       

    Leyendas sobre Sirenas

    Hay diferentes leyendas sobre ellas una es la del héroe Odiseo, más conocido como Ulises. Cuando Ulises estaba viajando en barco en una de sus muchas hazañas halló a las sirenas y para evitar su influjo ordenó a sus tripulantes, según consejo de Circe, que se taparan los oídos con cera para no poder escucharlas mientras que él se ató al mástil del barco con los oídos descubiertos. De esta forma, ninguno de sus marineros sufrió daño porque no oyeron música alguna mientras que Ulises, a pesar de que había implorado una y otra vez que lo soltaran se mantuvo junto al poste y pudo deleitarse con su música sin peligro alguno. En consecuencia, una de las sirenas tuvo que perecer y esta suerte le sobrevino a la sirena llamada Parténope. Una vez muerta las olas la lanzaron hasta la playa y allí fue enterrada con múltiples honores. En su sepulcro se instaló después un templo. El templo se convirtió en pueblo, y finalmente el lugar donde fue enterrada esta sirena se transformó en la próspera Nápoles, llamada antiguamente Parténope.

       

    En la leyenda de Jasón y los Argonautas, los marineros encantados por la voz de las sirenas se salvaron del desastre gracias a la habilidad de Orfeo, que logró con su canto tapar la música de aquellas y distraer a los Argonautas que se hubieran encallado de otro modo en los sirenum scopuli donde estas habitaban. Derrotadas por la superior habilidad de Orfeo, las sirenas se transformaron en piedra, o en otras versiones se arrojaron al mar para morir.

    Las sirenas aparecen también en algunos de los cuentos de Las mil y una noches. Así, en el titulado La ciudad de bronce leemos la siguiente descripción:

    Las dos hijas del mar eran dos maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, de cara de luna y de senos admirables y redondos y duros cual guijarros marinos; pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres, y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía a derecha y a izquierda, de la propia manera que las mujeres cuando advierten que a su paso llaman la atención. Tenían la voz muy dulce, y su sonrisa resultaba encantadora; pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas conocidos, y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos a todas las preguntas que se les dirigían.

     

       

    Muy distinta es la sirena del relato de Hans Christian Andersen La Sirenita, capaz de entender y hablar la lengua de los hombres, pero condenada al silencio por su pacto con la bruja del mar.

    Tambien en la mitología nórdica. Las leyendas irlandesas e inglesas hacen todas referencia a la presencia de sirenas a lo largo de sus costas, mientras que la mitología germánica las ve surgir de la espuma de las olas. La tradición bretona relata que Ahez, hija del rey Grallon, habría sido sumergida en las aguas por haber entregado la ciudad de Ys al diablo y a las olas, y se habría convertido en sirena. Saxo Grammaticus, un cronista de los siglos XII y XIII, describe por su parte el combate del rey danés Hadding, hijo de Gram, contra un monstruo acuático, mitad hombre, mitad pez.

      

    Las representaciones de sirenas se multiplican durante la Edad Media y se transforman en uno de los temas favoritos de decoración de los manuscritos. Hacia el año 1200, el cronista inglés Ralph de Coggeshall escribe: "Durante el siglo pasado, bajo el reinado del rey Enrique II, unos pescadores de Oxford capturaron en el Canal de la Mancha a un hombre desnudo, que nadaba con soltura bajo el agua. Encerrado durante varios días, éste se alimentó principalmente de pescado. No pronunciaba la más mínima palabra, aun bajo las peores torturas. Devuelto al agua, rasgó la red que lo retenía y consiguió hacerse mar adentro. Después de un tiempo, volvió a la orilla y vivió durante dos meses entre la gente de Oxford antes de volver definitivamente a su elemento natural".

       

    Sirenas en la Historia

    Hay sirenas históricas, hasta en los mapas del Renacimiento podía leerse la frase “Hic sunt sirenae”(Aquí están las sirenas) escrita en medio de las áreas destinadas a los océanos.

    El hombre que surcó el Atlántico, Cristóbal Colón, también asegura que él y sus hombres las vieron, aunque no tan bellas como cuentan las historias. Mientras se encuentra frente a las Antillas, el navegante genovés cree divisar tres de estas criaturas que bailan en el agua, son feas y mudas.

    Muchas crónicas de reyes refieren la existencia de sirenas capturadas, y aún cercanos nuestros días navegantes y exploradores relatan encuentros con mujeres marinas, como una que apareció en la Antártida en 1823 u otra en las Bahamas en 1869. La primera tenía los cabellos verdes, la segunda, azules.

     

       

     Sin ir más lejos, en Liérganes, municipio español, existió un hombre-pez, y circulan rumores de otro ser de estas características en el río Ebro.

    Según el periódico surafricano Pretoria News del 20 de diciembre de 1977, una sirena fue hallada en un desagüe en el distrito de Limbala. Los relatos son confusos y es difícil determinar qué fue exactamente lo que vieron los testigos, pero parece ser que la "sirena" fue vista primero por unos niños y, a medida que se difundió la noticia, se fueron aglomerando los curiosos. A un periodista le dijeron que la criatura parecía ser una "mujer europea de la cintura para arriba, mientras que el resto de su cuerpo tenía forma de cola de pez, cubierta de escamas".

    Las leyendas sobre sirenas y tritones se remontan a la antigüedad y forman parte del folclore de casi todos los países del mundo. A lo largo de los siglos, los hombres pez han sido vistos por testigos de reconocida integridad, y siguen viéndose en la actualidad.

     

     

    El primer tritón registrado por la historia fue Ea, un dios con cola de pez, más conocido como Oannes, una de las tres grandes deidades de los babilonios. Ejercía dominio sobre el 'mar y también era el dios de la luz y de la sabiduría, además de haber sido quien llevó la civilización a su pueblo.Casi todo lo que sabemos sobre el culto de Oannes proviene de los fragmentos que han sobrevivido de una historia de Babilonia en tres volúmenes, escrita por Berossus. un sacerdote caldeo de Bel que vivió en Babilonia en el tercer siglo antes de Cristo.

     

    En el siglo XIX, un vicecónsul francés en Mosul, Irak, y aficionado a la arqueología, descubrió una escultura extraordinaria de Oannes que databa del siglo VIII a.C., en el palacio del rey asirio Sargón II en Khorabad cerca de Mosul. La escultura, junto con una profusa colección de tabletas grabadas e inscripciones cuneiformes, reposa en la actualidad en el Museo del Louvre en París.

     

    Otra deidad antigua con cola de pez fue Dagón, dios de los filisteos, que figura en la Biblia.También es probable que la esposa y las hijas de Oannes tuvieran cola de pez, pero las representaciones que de ellas quedan son vagas y no puede saberse con certeza.

     

    Sin embargo, no queda duda sobre Atargatis, a veces conocida como, Derceto una diosa semita de la luna. En su De dea Syria, el escritor griego Luciano (c. 120 a.C.- c. 180) también la describió.

     

     

     

    Tambien Plinio el Viejo (23-79 a.C.), un administrador y autor de enciclopedias romano escribió:

    Puedo traer para mis autores diversos caballeros de Roma... que testifican que en la costa del Océano Español, cerca de Gades, han visto a un hombre pez, en todo respecto parecido a un hombre tan perfectamente en todas las partes del cuerpo como podría ser...

    No está muy claro por qué, si el hombre se parecía tanto a un humano, los "diversos caballeros de Roma" creyeron haber visto a un hombre pez, pero Plinio estaba convencido de que los hombres pez eran reales y que se les veía con frecuencia.

     

    Los relatos sobre tritones y sirenas proliferaron y, como cosa curiosa, la Iglesia los alentaba, las sirenas eran incluidas en los bestiarios, y había altorrelieves de ellas en muchas iglesias y catedrales. Puede apreciarse un excelente ejemplo de un altorrelieve de una sirena en el lado de una banca de la iglesia de Zennor, en Cornwall, se cree que data de unos 600 años atrás y se le asocia con la leyenda de Mathy Trewhella, el hijo del guardián de la iglesia, que un día desapareció inexplicablemente. Años después, un capitán de barco llegó a St. Ivés y contó que había anclado cerca de la cueva Pendower, y había visto una sirena que, según aseguró, le dijo: "Su ancla está bloqueando nuestra cueva y Mathy y nuestros hijos están atrapados adentro". Para los habitantes de Zennor, el misterio de la desaparición de Mathy quedó explicado.

     

     

     Personas como Francis Bacon y John Donne explicaron muchos fenómenos naturales, incluido el supuesto mito de la sirena. En el caso de John Donne, cuando en 1596 se enroló en la expedición naval de Robert Devereux, creyó avistar camino a Cádiz algunas de esas figuras aparentemente mitológicas.

     

    En 1608, el navegante y explorador Henry Hudson (que dio el nombre a los territorios de la bahía de Hudson), escribio en su cuaderno de bitácora:

    Esta mañana, un miembro de nuestra compañía que observaba por encima de la borda vio una Sirena y,  llamó a algunos de la compañía para que la vieran,  para entonces se había aproximado al barco y ella miraba con intensidad a los hombres, un poco después, una gran ola llegó y la revolcó, del ombligo hacia arriba su espalda y sus senos eran como los de una mujer, su cuerpo era tan grande como el de uno de nosotros; su piel era muy blanca; y sobre su espalda colgaba una cabellera larga de color negro, cuando se sumergió vieron su cola, que era como la cola de una marsopa, y salpicada con manchas como la de una caballa. Los nombres de quienes la vieron eran Thomas Hilles y Robert Raynar.

    Hudson era un navegante con mucha experiencia, que conocía a sus hombres y presumiblemente no se hubiera tomado la molestia de consignar en su cuaderno de bitácora un engaño evidente. Además, el informe deja ver que sus hombres estaban familiarizados con los habitantes del mar y opinaban que esta criatura era excepcional.

     

     

    Pero la gran era de las sirenas fue el siglo XIX. Se falsificaron y exhibieron más sirenas ante públicos embelesados en ferias y exposiciones que en cualquier otra época, aunque también fue el período en el que se escucharon varios relatos extraordinarios sobre encuentros con sirenas, incluyendo dos de los más serios con que se cuenta.

     

    Uno de los relatos fue el  8 de septiembre de 1809, lo publico The Times era la carta de un hombre llamado William Munro y en ella, explicaba que mientras iba caminando por la playa en la bahía de Sandside vio una figura que semejaba una mujer desnuda, sentada sobre una roca que se adentraba en el mar, aparentemente peinándose el cabello, que caía sobre sus hombros y era de un color castaño claro y más oscuro en la coronilla, la frente redonda, el rostro rollizo, las mejillas sonrosadas, los ojos azules, la boca y los labios de forma natural, parecidos a los de un hombre; no pudo ver los dientes, pues tenía la boca cerrada; los senos y el abdomen, los brazos y los dedos eran del tamaño de los de un cuerpo adulto humano; los dedos tal como tenia puestas las manos, no parecían  palmeados, pero no estaba seguro. Si la roca sobre la cual estaba sentada no hubiera sido peligrosa para bañarse, la hubiera considerado como una verdadera mujer, ya  sin duda alguna así lo parecía. Permaneció en la roca tres o cuatro minutos y durante ese tiempo estubo peinandose el cabello, que era largo y grueso, y del cual parecía estar orgullosa, y luego se hundió en el mar.

     

       

     

    El otro relato fue alrededor de 1830, los habitantes de Benbecula, en las islas Hébrides, vieron a una joven sirena que jugueteaba alegremente en el mar. Algunos hombres intentaron nadar hasta donde se encontraba para capturarla, pero ella  los dejaba atrás. Un niño le arrojó piedras, una de las cuales golpeó a la sirena, y ésta se alejó nadando. Unos días después, a unos tres kilómetros del lugar donde había sido vista esta criatura, el cadáver de una pequeña sirena fue empujado por las olas hasta la playa. El cuerpo atrajo a las multitudes a la playa, y despues de haberse examinado detalladamente, se dijo que la parte superior de la criatura era más o menos del tamaño de un niño bien alimentado de unos tres o cuatro años, con unos senos anormalmente desarrollados, el cabello era largo, oscuro y brillante, mientras que la piel era blanca y suave. La parte inferior del cuerpo era como la de un salmón, pero sin escamas.

    Entre las numerosas personas que vieron el cuerpo diminuto estaba Duncan Shaw, un vendedor de tierras de Clanranald, y concejal y alguacil del distrito. Ordenó que se construyera un ataúd y se fabricara una mortaja para la sirena y que se la enterrara para que descansara en paz.

     

     

     

    Costumbres de las Sirenas

     

    Ya hemos visto las costumbres de las hadas, siendo las sirenas hadas del elemento agua, sus costumbres no difieren mucho del resto, solo que se amoldan al diferente medio en el que viven. Las Sirenas son traviesas y juguetonas, juegan con los animales marinos, con las pequeñas sirenas, entre ellas

     

     

     y cuando pueden o quieren juegan con los humanos.

     

     

     

     

    Como el resto de las hadas son muy activas, les encanta nadar, zambulirse desde las rocas, cabalgar sobre las olas y como no cabalgar sobre los animales, en este caso en vez de hacerlo sobre libelulas o mariposas lo hacen sobre delfines, caballos de mar... Tambien hablan con los animales, conocen su lenguaje y se comunican perfectamente con todos los animales marinos.

     

       

     

    Suelen estar por la superficie del mar sin vivir en las profundidades y pasan muchos ratos sobre las rocas o en las orillas de las playas cuando nadie las ve.

     

       

    Tambien entre sus diversiones preferidas esta la musica, les encanta cantar, tocar instrumentos y bailar en el agua.

    Las Sirenas tambien son muy presumidas y como el resto de las hadas peinan sus cabellos y los adornan pero en lugar de hacerlo con flores lo hacen con perlas, corales, conchas...

     

       

    Cuidan del mar y de su equilibrio, de la fauna y flora marina y tambien tienen poderes magicos.

    Nacen, viven y mueren como el resto de hadas y se enamoran y tiene hijos.

     

       

     

       

     

    En ocasiones se enamoran de humanos y los quieren llevar con ellas a su mundo, pero hay alguna leyenda que cuenta que alguna vez ha sido una sirena la que a dejado su mundo para ir a vivr al de los humanos al enamorarse de uno de ellos, al hacerlo pierde su cola de pez y no puede volver mas al mundo subacuatico.

     Las pequeñas sirenas, que como las hadas terrestres no paran quietas, juegan con los peces y demas animales marinos, al escondite, cogen conchas, se hacen collares, nadan y saltan las olas y al caer la noche se duermen escuchando las historias que les cuentan susadres o escuchando canciones.

     

       

     

    Al salir la luna como el resto de hadas las sirenas se sientan en los acantilados o en las playas y cantan, cuentan historias y despues duermen en el silencio del mar.

     

    Muchas leyendas cuentan que las sirenas hacian chocar los barcos contra los arrecifes provocando naufragios, pero tambien cuentan muchas otras que han sido ellas las que han salvado de la muerte a muchos humanos dejandolos en la playa.

     

       

     

     

    Menos en alguna ocasión en que se han descrito como feas, se describen como seres sumamente bellos.

     

     

      

       


     

     

     

     

      
     
     
     
       
     
     

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